Opinión

EL ORGULLO GUERRILLERO. GUERRILLEROS QUE YO CONOCI

Por: Hugo Velásquez Jaramillo

Recientemente un ministro enrostraba en cara del gerente del Banco de la República, el pasado guerrillero como orgullo, al que también acude con frecuencia el presidente Petro. La lucha armada no es novedosa, pues desde los tiempos de Garibaldi es una de las formas de la lucha política; el guerrillero no siempre ha sido exaltado por virtudes, sino que a veces también por equivocaciones. La guerrilla y su lucha por la libertad frente a la opresión y la dictadura; incluso ante la democracia cerrada y excluyente como ocurrió en los tiempos de la guerra de los mil días, la dictadura conservadora de Laureano Gómez y las dictaduras militares de la guerra fría, dieron lugar al guerrillero altruista. “El guerrillero debe ser un ángel para el pobre y debe molestar lo menos posible al rico” escribió el “Che Guevara”. Quizás ahí está el orgullo del pasado guerrillero.

Conocí personalmente a Jaime Arenas, venía del ELN; formado como ingeniero, desertó de la guerrilla por el hastío de sus abusos; fuimos vecinos en el mismo edificio en Bogotá y coincidimos también porque él asesoraba al ministro Luis Carlos Galán en la cartera de educación mientras que yo estaba en los cuadros de Fecode; los domingos por lo general nos encontrábamos comprando la prensa y terminábamos en un café y algunas charlas políticas; el último saludo se dio porque yo madrugué más y de regreso a nuestro apartamento nos vimos cuando él salía a la misma rutina de hacerse a la prensa dominical; sus asesinos lo estaban esperando y segaron la vida de un intelectual autentico revolucionario; también lo privaron de una beca en el exterior cuando estaba pronto a viajar. A Ricardo Lara Parada también lo traté; había desertado del ELN por las mismas razones que llevaron a otros universitarios al fusilamiento en una guerrilla ya degradada que no convivía con la intelectualidad; egresado de la UIS, reintegrado a la vida civil como actor político venía de conformar un movimiento que eligió más de la mitad de los concejales de Barrancabermeja; llegó a mi casa acompañado de Miguel Ortiz Castillo, mi inolvidable amigo de toda la vida; desde luego hablamos de sus proyectos políticos que quería llevar a todo el país; escuché sus argumentos contra la lucha armada que ya no se justificaba porque había terminado el Frente Nacional y la vía electoral si bien con imperfecciones, ya no era infranqueable a la elecciones.

En los años 80 fui defensor del EPL en un consejo verbal de guerra, labor que nos llevó a convivir durante cerca de tres meses que duró el juicio, tiempo en que defensores y guerrilleros, cerca de 100 familiarizamos políticamente en muchos temas; su comándate Hugo Avilán, filósofo de la Universidad Nacional, al igual que muchos de sus camaradas en otras ciencias, siempre fueron firmes en sus convicciones; ahí se encontraba Jimeno Acosta a quién conocía de tiempo atrás, como intelectual y como artista; hasta ese momento me enteré de su militancia que desde ese día nunca negó.

Por mi vida pasaron luego guerrilleros liberales; todos me halagaron con su amistad y en ocasiones me acompañaron políticamente; Ricardo Leal, capitán “Trueno”, presidente de la Asociación de Guerrilleros liberal del Llano que presidió junto a Aníbal Giraldo Velásquez; Everardo Giraldo “el tuerto Giraldo” apreciados y respetados por todas las gentes, ya eran ganaderos y agricultores; Héctor Castañeda, “capitán fantasma “de Puerto Lleras a quien todavía recordamos; agrego a Rosendo Colmenares “minuto” al lado de Ricardo Quebradas, porque los tres últimos fueron diputados del Meta por el partido liberal; todos formaron parte de la guerrilla que comandó Guadalupe Salcedo; finalmente, me refiero a Leónidas Castañeda que formó parte de la guerrilla liberal de Tulio Bayer en el Vichada, recordado además como periodista fundador de la Revista Trocha, concejal de Villavicencio al momento de su muerte.

Guerrilleros fueron también Joaquín Villalobos, comandante del grupo Farabundo Marí del Salvador, luego candidato presidencial y hoy uno de los más admirados académicos del mundo, profesor de la universidad de Oxford; lo conocí y aprendí mucho de él. Y para los que se erigen orgullosos de su pasado guerrillero basta conocer la vida y ejemplo de Pepe Mujica expresidente de Uruguay. Ellos nunca violentaron los derechos humanos ni aniquilaron a otros por pensar distinto. Entonces que no se ofendan los que se dieron aludidos cuando recordamos el holocausto del palacio de Justicia y que no sigan insistiendo en ese fue un acto revolucionario como tampoco lo es el seguir enarbolando la bandera del M19.

 

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