Agropecuaria

Comunidades indígenas de Vichada logran primera cosecha de marañón en medio de desafíos climáticos

 

29 familias de Kanalitojo, Vichada, cosechan por primera vez marañón en 15 hectáreas, combinando saberes ancestrales y riego solar para fortalecer seguridad alimentaria e ingresos

En el marco del Mes Internacional de la Tierra, toma relevancia el papel de las comunidades indígenas en la protección de los ecosistemas y el impulso de alternativas productivas sostenibles en regiones como Vichada. En el resguardo de Kanalitojo, en Puerto Carreño, se consolidan iniciativas que combinan prácticas tradicionales con soluciones adaptadas a los desafíos climáticos, permitiendo no solo conservar el entorno natural, sino también fortalecer la seguridad alimentaria y generar nuevas oportunidades económicas. Estos avances reflejan como desde los territorios, se están construyendo respuestas concretas frente a problemáticas como la sequía y la variabilidad climática.

En este contexto, la Fundación Alpina llegó al departamento de Vichada en 2023 con el objetivo de fortalecer la seguridad alimentaria y promover el desarrollo social en las comunidades indígenas de la región. Las primeras huertas caseras, conocidas como conucos, permitieron evaluar las condiciones climáticas y de producción local, proporcionando información clave para diseñar soluciones más efectivas y adaptadas a las necesidades de la comunidad.

Para enfrentar las sequías recurrentes y garantizar la continuidad de los cultivos, se construyeron diez pozos profundos con energía solar, que permiten el riego permanente. Esta infraestructura ha sido clave para que 29 familias de Kanalitojo inicien en 2025 el cultivo de marañón en 15 hectáreas, un proyecto que combina conocimiento técnico con prácticas tradicionales de producción local. El cultivo se desarrolla en condiciones de altas temperaturas y escasez de agua, lo que convierte este logro en un ejemplo de adaptación al cambio climático y de resiliencia productiva de la comunidad.

En 2026, se registró la aparición de los primeros frutos de marañón en las áreas cultivadas. Este resultado confirma la capacidad de adaptación del cultivo frente a condiciones de altas temperaturas y escasez de agua, luego de su implementación en 2025. La producción inicial evidencia la efectividad de las prácticas adoptadas y del acompañamiento técnico brindado a la comunidad. Asimismo, demuestra que la articulación entre estos procesos y los saberes tradicionales de las familias de Kanalitojo permite avanzar en modelos productivos sostenibles en el territorio.

“Este resultado demuestra que es posible avanzar en modelos productivos sostenibles cuando se trabaja de manera conjunta con las comunidades. Desde la Fundación Alpina reafirmamos nuestro compromiso de acompañar procesos que fortalezcan la seguridad alimentaria y el desarrollo local, a partir del conocimiento del territorio y la implementación de soluciones adaptadas a sus condiciones”, destaca Camila Aguilar, Directora Ejecutiva de Fundación Alpina.

El cultivo de marañón genera beneficios directos para la seguridad alimentaria y la economía local. El pseudofruto se consume fresco y aporta vitamina C, mientras que la nuez tiene potencial en los mercados nacionales e internacionales. Este avance muestra cómo una alternativa productiva puede responder a las condiciones del territorio, al tiempo que fortalece los medios de vida de las familias y promueve el uso sostenible de los recursos.

La experiencia en Kanalitojo demuestra que es posible implementar soluciones productivas frente a sequías y altas temperaturas, combinando conocimiento técnico y saberes del territorio. A partir de estos resultados, la Fundación Alpina reafirma su compromiso de acompañar a las comunidades rurales con iniciativas sostenibles en seguridad alimentaria y desarrollo local

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