Opinión

VIDAS PARALELAS, LOS AUTORITARISMOS EN EL MUNDO

Por: Hugo Velásquez Jaramillo

La captura de Maduro despertó el discurso antiimperialista y puso a hablar duro a los neocamaradas con el lenguaje de la guerra fría, expresando además solidaridad con el sátrapa venezolano porque era capaz de desafiar a Estados Unidos; entonces se dejaron de lado los robos electorales, la persecución a la libertad de opinión, la tortura y los presos políticos; vale más un gobernante porque es altanero ante los gringos , sin que importe la violación de los derechos humanos, solo por su arrogancia ante el presidente Trump.

Después de la caída del muro de Berlín el concepto de imperialismo se ha revaluado ante un mundo globalizado en que existen capitales privados que sobrepasan las economías de muchos Estados; el discurso ideológico se reconsidera ante esta nueva realidad como lo enseña con autoridad Ernesto Laclau, pero en contraste surge un nuevo riesgo que es el autoritarismo, concepto que conlleva también a las autocracias y todos los fascismos modernos, lo describen perfectamente Steven Levitsky y Daniel Ziblatt; son las amenazas a la democracia.

El autoritarismo tiene prácticas contrarias a la democracia, y en torno a estos regímenes se encuentran las peores formas de violación a los derechos humanos; los regímenes autoritarios provocan guerras internacionales e internas; contra ellos la comunidad internacional ha procedido desde tiempos recientes entendiendo que son un problema de la humanidad. Ejemplos de estos personajes fueron Milosevic, el monstruo de los Balcanes, apresado siendo jefe de Estado; Netanyahu primer ministro de Israel que asesinó a miles de civiles en Gaza y también Putin que invadió a Ucrania, para apoderarse de su territorio, pasando por encima de centenares de cadáveres de mujeres y niños, secuestrando niños, destruyendo hospitales; los dos tienen orden de captura de la Corte Penal Internacional; son criminales de guerra que se pasean en total impunidad y lo peor, los neocamaradas del nuevo milenio para nada se pronuncian porque su embriagues ideológica no les permite hacer diferencias, en contraste con Europa que admira el tesón patriótico del presidente Zelensky, enfrentado al nuevo oso de Rusia pero también a las ambigüedades de Trump otro gobernante autoritario, que concurre con su colega para ver como se apoderan de los minerales raros de Ucrania; no se trata de imperialismo sino de satrapías que depredan los derechos humanos.

Trump frente a Maduro es una colisión de intereses autoritarios que militarmente  se retaban, pero en caso de Estados Unidos  la justicia libró orden de captura contra el dictador Maduro por delitos comunes que afectan a ese país; el presidente ejecutó la orden de captura de un criminal de lesa humanidad, en una tensión de derechos en que debe sopesarse si la soberanía conlleva autorización para pasar por encima del DIH, porque recordemos que la Corte de Roma adquiere competencias cuando los Estados no asumen el juzgamiento de los criminales de guerra. Luego es poco entendible la solidaridad del gobierno colombiano y de sus fuerzas políticas para con hombre que pasó por encima de todos los derechos.

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba