
El Meta avanza en hoja de ruta para reducir dependencia petrolera y diversificar su economía
El proceso, desarrollado en el marco de la Comisión Regional de Competitividad e Innovación (CRCI), articula actores académicos, técnicos y de cooperación internacional para definir proyectos estratégicos que permitan transformar la base económica del territorio hacia un modelo más equilibrado y sostenible.
La estrategia cuenta con el acompañamiento de la consultora Urban Pro, la Universidad de Los Andes – CIDER y Foro por Colombia Región Central, además del apoyo del Instituto de Gobernanza para los Recursos Naturales (NRGI) y la Fundación Ford, cooperación que ha permitido consolidar un diagnóstico técnico y estructurar proyectos detonantes para fortalecer el sistema productivo regional. Según explicó Isabel Betancourt, secretaria de Competitividad y Desarrollo Económico,
la diversificación responde a la necesidad de mitigar los impactos que genera la dependencia de un solo sector, especialmente cuando se presentan fluctuaciones en la industria petrolera que afectan empleo, comercio y finanzas públicas.
“Es un paso clave porque no podemos depender de un solo sector como el petróleo. Cuando ese sector baja, se resienten el empleo, el comercio y las finanzas públicas. Diversificar y sofisticar, significa fortalecer sectores como el agro, la agroindustria, el turismo, la logística y la economía digital, para generar empleo estable, atraer inversión y asegurar un desarrollo sostenible para el Meta”, indicó Isabel Betancourt.
Por su parte, Alfredo Bateman, representante de Urban Pro, señaló que el Meta cuenta con vocaciones productivas claras, pero requiere coordinación institucional, gobernanza y articulación de actores para convertir ese potencial en resultados concretos.
“Lo más importante es que encontramos que el Meta tiene unas vocaciones y potenciales productivos, pero requiere de la coordinación, de la gobernanza y de la articulación de actores, para poder concretar ese potencial productivo”, indicó Alfredo Bateman La hoja de ruta en construcción busca ampliar el sistema productivo, fortalecer el tejido empresarial y posicionar al Meta como un territorio competitivo en sectores distintos al petróleo, avanzando hacia un modelo económico con mayor estabilidad y proyección de largo plazo.



