Un estudio elaborado por el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE) y RGL Consultor EU advierte que las decisiones que Colombia tome en los próximos años sobre exploración y producción de petróleo y gas tendrán un impacto significativo en la seguridad energética, las finanzas públicas y la capacidad del país para financiar proyectos sociales y de desarrollo regional.
El análisis, presentado por el Comité Intergremial de Petróleo y Gas, plantea cuatro posibles escenarios para el sector y señala que el aporte fiscal de los hidrocarburos entre 2025 y 2050 podría alcanzar hasta $695 billones en el escenario de mayor oferta. En contraste, el escenario de transición rápida contempla cerca de $162 billones, lo que representa una diferencia de hasta $533 billones entre los escenarios extremos.
Uno de los principales desafíos identificados es el abastecimiento de gas natural. Según el estudio, si Colombia pierde su autosuficiencia energética y no incorpora nueva oferta nacional, las importaciones podrían cubrir cerca del 65 % de la demanda de gas en 2035 y llegar aproximadamente al 98 % en 2045, aumentando la dependencia del país de los mercados internacionales.
El estudio también identifica una ventana crítica entre 2029 y 2032, debido a que las reservas actuales perderían relevancia hacia 2035. Para evitar una reducción significativa de la producción, será necesario avanzar desde ahora en nuevos proyectos de exploración, producción y desarrollo de recursos, incluidos proyectos costa afuera.
Los gremios del sector sostienen que el desarrollo de los hidrocarburos puede contribuir a la generación de empleo, inversión, regalías, impuestos y recursos para las regiones, al tiempo que Colombia avanza en la transición energética. Entre las medidas propuestas están recuperar las señales de inversión, agilizar los procesos de licenciamiento ambiental sin reducir sus exigencias, fortalecer la seguridad en los territorios y garantizar condiciones estables para nuevos proyectos.
