
Jornada de solidaridad adelantó el Ejército en el Vaupés
En el corazón verde del departamento del Vaupés, donde los ríos marcan el ritmo de la vida y la selva custodia historias de resistencia y esperanza, la comunidad indígena de Pueblo Nuevo vivió una jornada que trascendió cualquier ayuda material. Fue un día en el que la solidaridad rodó por los caminos de tierra y se transformó en sonrisas sinceras, abrazos espontáneos y miradas llenas de ilusión.
La Policía Nacional, el Ejército Nacional, la Asociación Visión Social, el movimiento “Yo Creo en Mi Tierra” y Bike Garden unieron esfuerzos con un solo propósito: llegar al corazón de la comunidad y demostrar que el compromiso social se construye con acciones reales. No fue solo una actividad institucional; fue un encuentro humano, cercano, cargado de empatía y amor por el territorio.
Con la entrega de más de 50 bicicletas, se encendieron sueños que parecían lejanos. Para muchos niños y niñas, esa bicicleta significó mucho más que un medio de transporte: fue la posibilidad de llegar a la escuela con mayor facilidad, de jugar sin límites, de sentir por primera vez la libertad de avanzar con sus propias fuerzas. Cada bicicleta llevaba consigo un mensaje silencioso pero poderoso: creemos en ustedes, creemos en su futuro, creemos en esta tierra.
Los rostros iluminados por la emoción hablaban por sí solos. Las risas rompieron el silencio habitual de la comunidad y, por unas horas, Pueblo Nuevo se llenó de alegría compartida. Padres, madres y líderes comunitarios fueron testigos de cómo la unión entre instituciones y sociedad civil puede generar transformaciones reales, sembrando esperanza donde más se necesita.
Esta jornada fue también un acto de reconciliación con el territorio, una manera de decir que el Vaupés importa, que sus comunidades son valiosas y que el desarrollo empieza cuando se dignifica al ser humano. Porque servir no es solo proteger, sino también acompañar, escuchar y construir oportunidades.
Ese día, en Pueblo Nuevo, no solo rodaron bicicletas: rodaron sueños, rodaron esperanzas y rodó la certeza de que cuando se trabaja con el corazón, el impacto perdura. En el Vaupés, tierra de diversidad, fortaleza y vida, hoy avanzan nuevos caminos hacia un futuro más justo, más humano y lleno de oportunidades



