Un loro que
repite palabras, un mono que se sube al hombro o una tortuga que camina por el patio
pueden parecer una compañía inofensiva. Sin embargo, detrás de la presencia de estos animales
en los hogares puede existir la extracción de ejemplares de su hábitat
natural, una práctica
que afecta la biodiversidad y pone en riesgo su supervivencia.
Cormacarena recuerda a la ciudadanía que la tenencia, compra, venta y transporte de fauna silvestre sin la autorización correspondiente están prohibidos y pueden dar lugar a sanciones administrativas y consecuencias penales, de acuerdo con la conducta y las circunstancias de cada caso.
La Ley 1801 de 2016, Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana, contempla medidas correctivas frente a conductas relacionadas con la tenencia y comercialización no autorizadas de fauna silvestre. Por su parte, la Ley 2111 de 2021 modificó el Código Penal para fortalecer la protección de los recursos naturales. Entre sus disposiciones, el artículo 328A establece penas de prisión de 60 a 135 meses y multas de 300 a 40.000 salarios mínimos legales mensuales vigentes para las conductas de tráfico de fauna silvestre que se configuren conforme a la ley. También pueden proceder sanciones administrativas ambientales, incluido el decomiso de los ejemplares.
Más allá de las consecuencias legales, la extracción de animales silvestres afecta el equilibrio de los ecosistemas. Las aves contribuyen a la dispersión de semillas y a la regeneración de los bosques, mientras que otras especies cumplen funciones relacionadas con la polinización y el control natural de plagas.
Cuando estos animales son retirados de su entorno, se interrumpen procesos esenciales para la conservación de la naturaleza.El cautiverio también representa riesgos para los ejemplares, que pueden sufrir estrés, lesiones, enfermedades y problemas nutricionales por no contar con las condiciones de espacio, alimentación y comportamiento que necesitan. Además, aquellos que permanecen durante largos periodos bajo cuidado humano pueden perder habilidades necesarias para sobrevivir en libertad.
Cormacarena invita a las personas que tengan animales silvestres en su poder a comunicarse con la autoridad ambiental para recibir orientación sobre la entrega voluntaria y el manejo adecuado de cada ejemplar. Para reportar casos de tenencia o tráfico ilegal de fauna silvestre, la ciudadanía puede comunicarse con la línea de atención 321 482 0327.

La
Corporación recomienda no liberar por cuenta propia
animales que hayan permanecido en cautiverio, ya que su estado de salud,
procedencia y capacidad de supervivencia deben ser evaluados por personal especializado.
La protección de
la fauna silvestre es una responsabilidad compartida. Por ello, Cormacarena
reitera el llamado a no comprar ni mantener estos animales como mascotas y a
denunciar las prácticas que pongan en riesgo la biodiversidad. Su lugar está en
la naturaleza, donde cumplen funciones fundamentales para el equilibrio de los
ecosistemas.

