Llegar a la
capital del Meta en el año 1960, cuando la ciudad era, en sus propias palabras,
"solo monte", es un privilegio de pocos. Don Orlando Gómez
Villanueva, a sus 73 años y oriundo del departamento del Huila, es uno de esos
testigos excepcionales del crecimiento de Villavicencio. Hoy, radicado desde
1991 en el dinámico sector del barrio Las Delicias —perteneciente a la zona de
Brisas de Guatiquía, se consolida como un ejemplo viviente de vitalidad,
civismo y superación.
Orlando Gómez Villanueva cuenta sus historias y anécdotas de vida, en la Corporación Cultural de Villavicencio Corcumvi. expresó un profundo agradecimiento a la Corporación Cultural Municipal de Villavicencio Corcumvi, bajo la dirección de Lucila Gómez Torres.
A través de
talleristas como la profesora Sandra Rojas, quien ha llevado espacios de
capacitación en manualidades y artes plásticas y emprendimientos mediante la fabricación
de llaveros, manillas, permitiendo que los adultos mayores transformen su
tiempo libre en unidades productivas.
Asimismo,
resaltó la oferta del Instituto Municipal de Deportes IMDER con sus jornadas de
aeróbicos, las cuales complementan su rutina de bienestar físico.
Padre de cinco
hijos y con una energía que desafía el paso del tiempo, don Orlando compartió
sus valiosas anécdotas de vida, recordando con orgullo su época dorada en el
deporte de alto rendimiento. En la década de los 70, portó con honor los
colores de la región como atleta nacional, compitiendo en las exigentes pruebas
de velocidad de 100 y 200 metros planos, así como en la posta de relevos 4x100.
"Por eso
tengo calidad de vida. Nunca me ha tocado sentarme en una silla o quedarme
quieto; desde niño fui muy activo", afirma con convicción, derribando el mito
de que el ejercicio es perjudicial en la edad dorada y demostrando que el
deporte es la verdadera fuente de la eterna juventud.
Gómez Villanueva,
destacó los avances de infraestructura que vive su barrio, como la construcción
del nuevo Centro de Desarrollo Infantil (CDI). Una megaobra de tres niveles que
contará con un equipo multidisciplinario de profesores, médicos y psicólogos,
diseñado para brindar alimentación, cuidado y recreación a los niños del
sector, aliviando la carga de cientos de padres y madres trabajadores.
La historia de
Orlando Villanueva es el reflejo de la Villavicencio que progresa, que respalda
a los adultos mayores y que, de la mano de la cultura y la gestión
institucional, sigue corriendo con paso firme hacia el desarrollo.
